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Fam. Maza Santibañez

Santa Maria Xochixtlapilco, Huajuapan de Leon, Oaxaca

 
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Historia

La matanza de animales cabríos  es una actividad comercial que inició en Huajuapan de León, corazón de la mixteca oaxaqueña y no en Tehuacán, Puebla.
 La tradicional matanza de chivos ocurre cada año y tiene su antecedente remoto más conocido a principios del siglo pasado. Durante el sitio militar realista que Régules Villasante y Caldelas quien impuso al héroe Valerio Trujano en Huajuapan, del 5 de abril al 23 de julio de 1812, se escasearon los víveres, entonces Valerio Trujano, sagaz y habilidoso estratega, responsable de todos los habitantes sitiados, ordenó mandar hacer una matanza de todos los chivos que hubiere en Huajuapan de León.


 Trujano supervisó la matanza que estuvo a cargo de sus hombres de confianza y en la que participó casi toda la población, unos apartando el ganado entre hembras, machos y recién nacidos; otros en el sacrificio con cuchillo en la garganta, en la pelada del animal, en la lavada de la carne, de las tripas y en el descuartizamiento.


No se tiene el número exacto de chivos sacrificados pero la tradición oral menciona que fueron miles, porque las bodegas fueron llenadas con el chito, que es una especie de tasajo que se obtiene al lavar la carne en agua con sal y exponerla al sol durante tres o cuatro días para secarla, luego se encostala en petates que por los orificios del tejido de la palma le permiten respiración y el contacto del aire impide que la carne se eche a perder. Es así como esa carne dura más de un año, sin refrigeración y sin cocimiento.


Trujano tuvo la particularidad de ser muy desconfiado, hasta de sus hombres más cercanos, así que supervisó personalmente la distribución de la carne embodegada a los habitantes sitiados para que pudiera alcanzar el más tiempo posible. Se asegura que sólo él tenía acceso a las bodegas y nadie sabía si quedaba mucho o poco para no despertar alarma entre la población.

Por ese tiempo, Antonio de León se dedicaba a esa actividad de matancero y la realizaba en dos haciendas volantes de su propiedad que tenía por el rumbo de Tezoatlán, sobre el Río Cañada los Nopales, unido más adelante con Río del Oro que viene de Tamazulapan. En lo que ahora es la Agencia de Juquila de León, perteneciente al municipio de Tezoatlán, se encontraba la hacienda en la que se cebaba el ganado y en otra ubicada en lo que ahora es la Agencia Rancho Antonio de León, perteneciente a San Andrés Dinicuiti, se realizaba la matanza.


En la actualidad, todavía se encuentran vestigios de estas dos haciendas. En el Rancho Antonio de León, se encuentra todavía un pozo con troquel de piedra braza roja, restos de las calderas, áreas extensas planas para el secado del chito y un calicanto a la usanza española para evitar el desbordamiento del Río.
 En esta actividad se ocupa mucha gente durante todo el año y se llegan a emplear familias enteras.


 De enero a junio la actividad se traduce en la compra del ganado y su pastoreo de los chivos en los montes y cerros que ahora por tener el régimen de ejidales, comunales o pequeñas propiedades, requieren del permiso o renta de los poseedores o dueños.

Desde entonces, el ganado se compraba en la costa oaxaqueña y guerrerense, principalmente en las poblaciones de Ometepec, Pinotepa Nacional, Putla de Guerrero y Santiago Juxtlahuaca.


Luego los pastores se dedicaban a arrearlos hasta los lugares en que se cebaba; se les llevaba por los cerros abundantes para que comieran ramajes,biznagas y arbustos, hasta llegar al lugar del sacrificio.


 La ceba no es más que una engorda especial, el chivo no debe repasar el lugar andado, periódicamente se les da sal, sin agua cuando está húmedo o con poca agua cuando está seco. Son travesías que en lo alto de los cerros brindaban un bonito espectáculo al admirar filas blancas sobre el cerro verde y en las noches, filas de luces, por las velas o antorchas con las que alumbraban el campamento de descanso.
 Antes de llegar a su destino, se hacía el apartamiento, consistente en clasificar los chivos en grandes, medianos y chicos; en hembras y machos, los cabritos nacidos durante el trayecto pertenecían al pastor.


Para una debida engorda o ceba, el chivo no debía ser de cría, por eso se le castraba para hacer de los cojudos una sabrosa carne.

Durante los meses de octubre a diciembre, el ganado era llevado al lugar de la matanza y para ello se formaban cuadrillas de peones, unas para matar, quitarle la piel al chivo, incluía el lavado de tripas y la formación de los cortes especiales en espinazos y caderas. De aquí surgió la tradición de hacer el mole de caderas. Todas las partes del animal son utilizadas y comercializadas.


La otra cuadrilla se hace cargo de las calderas en donde se preparaba el chicharrón y la ubre. El cebo se mete en las panzas de los chivos y es comercializado para fabricar jabones y cosméticos.


 Los pastores y peones del General Antonio de León, provenían de otros pueblos de la mixteca y al morir el General en 1847, se quedaron en posesión de las dos haciendas y así nacieron las dos poblaciones que ahora conocemos como Rancho Antonio de León y Juquila de León.


A principios de este siglo, llegaron a Huajuapan sucesivamente, españoles de la Provincia de Santander, los Abascal retomaron la tradición de la matanza. Don Antonio Abascal Arredondo encabezó la tradición, le siguió su primo Evaristo Abascal Arredondo y luego su hijo Evaristo Abascal Gómez, quienes se trasladaron a Tehuacán. En Huajuapan se quedó Don Cándido Abascal Madrazo, Antonio García y Angel Abascal; en Tecomaxtlahuaca se ubicó Antonio Gorostegui. Como se advierte, esta actividad fue propia de los españoles avecindados en la mixteca.


Actualmente sólo se dedican a esta actividad Íñigo García Manzanares y su mamá la señora Carlota Manzanares de García, nieto y nuera respectivamente de Don Antonio García, quienes matan en Tehuacán y en Huajuapan, cuna de la matanza, Don Félix Maza Abascal, originario de la Provincia de Santander, España, sobrino de Don Antonio, Evaristo y Cándido Abascal, en la exhacienda del Rosario, ubicada en la Agencia de Santa María Xochitlapilco.


En esta ciudad se conserva la tradición auténtica de que los chivos sacrificados están cebados en forma natural y no son importados con dudosa procedencia. Ante la perdida de Don Félix Maza Abascal quien constituyó la tercera generación de matanceros en este siglo, sus hijos Fernando, Guillermo y Gerardo más conocidos como "Los Maza", se preparan para dar seguimiento a esta tradición que la familia no quiere dejar morir.


Don Félix Maza Abascal  proporciono empleos para casi cien familias durante todo el año, provenientes de El Molino, Vista Hermosa, Santiago Cacaloxtepec y Zapotitlán Palmas principalmente. Esta matanza es más grande que la de Tehuacán y en este año se siguieran sacrificando miles y miles de chivos que poco a poco se va acercando a la exhacienda del Rosario. Ojala puedas visitar este lugar que se localiza sobre el camino a San Pedro Yodoyuxi.

Fuente: correomixteco.com

 

 

 
 
 

 

 

 
 
Diseño: Ing. David V. Maza        
Huajuapan de Leon, Oaxaca, Mexico